Para mí
Sé que nadie más que yo misma va a leerme. Y está bien. Ya lo asumí y estoy en paz con eso. Tampoco que necesite la aprobación o aliento de nadie para seguir escribiendo. Lo hago porque me sale. Lo hago porque, aunque no me salga espectacular, es lo que mejor me sale, y es lo que me sale y punto. Así como me sale hacer chistes tontos, así como me sale abrazar a quienes amo, así como me sale respirar. Para sobrevivir, para sentirme llena, y para seguir siendo yo. Entonces aunque nadie me lea, yo escribo. O mejor dicho; aunque yo sea la única que me lea, sigo escribiendo. Y tal vez sea así para siempre. O tal vez no. O quizá existen otres lectores que ahora no tomo en cuenta, pero debería, leyendo esto y pensando «¿Por qué esta flaca no nos valora?», e, indignades, abandonando mis escritos para siempre. Y está bien si decidieran eso. Porque no pienso pedir disculpas. No voy a pedir disculpas por hacer algo que me llena a mí. Porque aunque tenga mucho que aprender y mucho que seguir escribiendo para llegar a hacerlo relativamente bien, no quiero encontrarme en el camino con esos que se llaman a sí mismos «críticos constructivos» pero que en realidad son «críticos destructivos». Que los hay. Porque un poquito, todes somos destructives. Debe estar en nuestra naturaleza. Así como para mí es natural escribir, y ser un poquito destructiva. Así como quiero destruír este relato tan pronto como lo haya terminado. Y así, al hacerlo, simultáneamente, estaría destruyendo una partecita de mí misma.
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